viernes, 24 de agosto de 2012

Ofensas... ¿de quién?

Es verdad que llevo mucho tiempo sin prestar mucha atención al blog. En concreto, nada más y nada menos que tres meses. Pero el artículo que acabo de leer en "El Mundo" me ha vuelto a saltar de la silla y a llevar mis manos al teclado. Y lo hago para exigir a ciertos "colectivos" que no soportan que nadie diga nada contra ellos, que empiecen ellos por respetar a los demás. 

Y es que si para los organizadores de una macrofiesta que se desarrolla en Ibiza -organizada por colectivos gays-, disfrazarse de obispos en tanga o monjas con el culo al aire "no tiene ninguna intención de ofender a la Iglesia católica", que me expliquen qué intención tiene. No hay más que ver las fotografías que publicaba "El Mundo": la que aquí publico es la menos irreverente de todas. 

¿Es que la gente no se sabe divertir si no es mofándose de los católicos? Estos ciudadanos tan "respetuosos" con la fe de millones de españoles son los primeros en protestar cuando son "discriminados" por parte de otras instituciones. Son los primeros que vociferan cuando un obispo dice una obviedad: que dos hombres, por mucho que se lo propongan, nunca darán a luz un hijo. Ese tipo de frases, son para ellos una ofensa, cuando, en realidad, es una sentencia científica de primera. Sus "cabalgatas" de mitras emplumadas son "una manera divertida y respetuosa" para hacerlo pasar bien a la gente. ¡Qué ironía! Pues eso: no hagas a otros lo que a ti no te gusta. 

lunes, 28 de mayo de 2012

De libertad de expresión y otros pecados

Twitteando esta mañana me ha sorprendido ver que, entre los diez trending topics del momento, se encontraba la palabra "Cristo". Como os podéis imaginar, me ha faltado tiempo para pulsar el enlace. Cuando se ha abierto la pagina, no he encontrado testimonios de cristianos, ni jaculatorias, ni oraciones piadosas, sino un diálogo feroz por un juicio a una persona que hace años había cocinado en la televisión la imagen de un Cristo crucificado. 

Inmediatamente me he puesto a investigar. Desde Roma no tenía noticia alguna sobre ello. ABC me ha dado la pista: Javier Krahe será juzgado, a petición del centro jurídico Tomás Moro, por un presunto delito contra los sentimientos religiosos por un vídeo emitido por Canal Plus en el que, metido en el papel de cocinero, este ex compañero de Joaquín Sabina cocinaba un crucifijo, condimentándolo "con tocino y mantequilla". Lo que no entiendo es cómo el diálogo generado en Twitter pretendía defender la "libertad de expresión" de este hombre. Esos voceadores que lo único que pretenden es desacreditar a la Iglesia -sea por el motivo que sea- se contradicen a sí mismos. Sí, porque a cocinar un crucifijo lo llaman "libertad de expresión" y no "atentado contra los sentimientos religiosos". Pero las famosas declaraciones del obispo de Alcalá -sobre las que tanto habla El País- no son "libertad de expresión": esas sí que son una verdadera "provocación al odio, la violencia y la discriminación" a los gays.

Me temo que estamos metidos en un diálogo de besugos. Que el "derecho a la libertad de expresión" se manipula a nuestro antojo. Hoy todo el mundo puede ser juzgado por cualquier cosa y declarar que tiene "libertad de expresar su propia opinión". Pero libertad de expresión no significa poder decir "lo que me da la gana". Hay que hacerlo siempre respetando el otro, y sin faltar a la verdad. Y decir que el vídeo del señor Krahe no es un atentado contra los sentimientos religiosos creo que es una falacia como un templo. Decir que las declaraciones de Plá "incitan al odio" me parece, cuanto menos, descabellado. Pero tendré que ser muy cauto al hacer cualquier tipo de declaración sobre homosexuales. De todas formas, si ellos se ofenden por mis palabras, siempre me podré defender: me acojo a mi "libertad de expresión". 

sábado, 19 de mayo de 2012

Vaticano, cartas secretas y ETA

Quiero comenzar este post pidiendo perdón: hace muchas semanas que no escribo nada. Sin embargo, algo me ha empujado hoy a hacerlo. Se trata de la incompetencia periodística de quien ha escrito una noticia aparecida en "El Mundo". El periodista, ni corto ni perezoso, titula su noticia: "El Vaticano califica de 'acto criminal' la revelación de su documento sobre ETA". 

Para quien no sepa de qué va el asunto, intentaré resumirlo brevemente. Se trata de lo que algunos vaticanistas han denominado Vatileaks -como un paragón con el Wikileaks americano-: la fuga de documentos secretos, de cartas personales, de asuntos privados del Papa y de la Santa Sede que han acabado en las manos de algunos periodistas, que no han dudado en hacerlos públicos con tal de "aparentar" ser buenos profesionales. Digo "aparentar", sí, pues parece que lo único que se busca es el escándalo y el ganar dinero, como ocurrirá con el último libro de Gianluigi Nuzzi que recoge esta serie de documentos (en la foto). 

Ante tal escándalo, no es de extrañar que la Santa Sede haya decido expresar públicamente el rechazo ante tales acciones. Para el Vaticano no se trata de un trabajo periodístico, sino de un verdadero "acto criminal". Y lo critica porque "han violado los derechos personales de intimidad y libertad de correspondencia" de todas las personas implicadas. Hasta aquí tiene razón el periodista del que hablamos líneas arriba. 

Pero uno que lea el comunicado en profundidad, se dará cuenta de que las declaraciones no hacen referencia a los documentos sobre ETA, sino a todos. Esto que hace el periodista es un claro ejemplo de atribuir la respuesta vaticana -general- con el caso de la banda terrorista -en particular-, en un intento por meter en la mente de los lectores que la Iglesia se opone a un supuesto proceso de paz; que la Iglesia se puede arrogar el derecho de meterse en cuestiones políticas de nuestro país. Quizás un titular diciendo que la Santa Sede muestra su malestar por la publicación de documentos secretos no crearía noticia. Por eso parece que es mejor inventárselas. Sí, porque el Vaticano no ha criticado la revelación de "su documento" sobre ETA. ¡Bravo! La profesionalidad periodística brilla por su ausencia.

jueves, 26 de abril de 2012

Consejos vendo que para mí no tengo

El otro día me sorprendió leer en una noticia que Elena Valenciano, la vicesecretaria general del PSOE, pedía a la Iglesia católica aplicarse el cuento y echar una mano para solucionar la crisis. Supongo de antemano que sabréis qué tipo de comentario haré en esta ocasión. Porque sí, una vez más los socialistas sentencian delante de la opinión pública: "Consejos vendo que para mí no tengo". 

Interpelada por los periodistas sobre las declaraciones que el cardenal Rouco había hecho al iniciarse la XCIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal -por la que pedía "espíritu de sacrificio" ante el "endeudamiento exagerado" que vive el país, fruto de la codicia-, la Valenciano ha respondido con su dedo acusador: "La Iglesia católica seguramente pueda echar una mano, más allá de lo que hace como institución". 

Y digo yo: ¿con qué cara tan dura se puede afirmar esto? ¿Qué institución hay en España que esté haciendo más por la crisis que la Iglesia católica? Hoy mismo, por ejemplo, leía en "El Mundo" que la Iglesia ayudó el año pasado a encontrar trabajo a más de trece mil personas, bien contratándolas en sus cooperativas o en sus centros de inserción, bien intermediando para que otras empresas lo hicieran. Mientras, la Valenciano, piensa de ayudar a superar la crisis de muchas familias endeudadas, quizás restregándoles que ella cobra sueldos por los seis cargos que acumula en el PSOE. 

Y yo, como Iglesia católica, recibo un sueldillo de apenas seiscientos cincuenta euros, que destino íntegros a pagar mis estudios en Roma. Y otros compañeros sacerdotes hacen equilibrios para pagar la gasolina que les lleva a sus cinco o seis pueblos y las facturas de gas, luz, agua y teléfono. ¡Ah! Se me olvidaba. También tienen que comprar de vez en cuando algo para comer. Y entre factura y factura, sacan tiempo para buscar trabajo y acompañar espiritualmente a la gente que ciertos políticos han dejado en la calle. Una vez más, se corrobora el refranero popular: por la boca muere el pez. Y Elena Valenciano ha mordido su propio anzuelo. 

viernes, 23 de marzo de 2012

¿Viaje apostólico o campaña electoral?

Es indudable, a los ojos de los católicos, que la visita del Papa a México y a Cuba, que arranca hoy, supondrá un hito en la historia de la Iglesia de aquellos países. Benedicto XVI viaja para confirmar en la fe, como sucesor de Pedro, a los hombres que, en medio de un ambiente problemático -el narcotráfico, la violencia, la falta de libertades-, intentan ser fieles a Jesucristo. 

¡Pero qué distintos son estos objetivos en las noticias de los medios de comunicación! El País se afanaba hoy por demostrar que el de Benedicto es un viaje "electoral" para apoyar al candidato de derechas. Por eso -aseguran- no viaja a Mexico DF, por ser la capital gobernada por la izquierda. Luis Prados, el periodista, parece que todavía no se ha enterado de qué va la cosa. El Papa no va a la capital por razones de salud. Ya tuvo problemas de tensión arterial por la altitud cuando visitó la ciudad mientras era todavía cardenal. Y ahora, con casi ochenta y cinco años, no creemos que su corazón haya rejuvenecido. Y menos -supongo- con los ataques que le llegan por todos los frentes.

Prados también se ha atrevido a manipular las palabras del Papa a los periodistas durante su viaje a Guanajato.  Según el periodista, la Iglesia es la que ayudará a superar "sin traumas" el marxismo cubano porque "ya no sirve". Y no es del todo cierto. En primer lugar, el Santo Padre ha asegurado que "la Iglesia no es un poder político". Por tanto, no tiene ninguna autoridad para realizar ningún cambio político en la isla. En segundo lugar, ha afirmado no que el marxismo "ya no sirve", sino que "no responde a la realidad" y, por tanto, "hay que construir" un nuevo "modelo de sociedad", "hay que construir nuevos modelos con paciencia, de forma constructiva". Y en este ámbito la Iglesia, como "realidad moral", desea "dialogar para evitar traumas". 

Los de El País son considerados como el paladín del rigor periodístico en España. Nada más lejos de la realidad. Ya esta semana la Conferencia Episcopal ha denunciado la oposición del periódico a la rectificación de una noticia en la que mentía sobre la Iglesia, derecho sancionado por ley y que el diario se salta a la torera. Hoy la obstinación por manipular la información sobre la visita del Papa respalda nuestra tesis: el derecho a la información -al menos la religiosa- para El País, no es tal derecho. Todo un atentado a la profesionalidad periodística. 

lunes, 12 de marzo de 2012

"Manifestarse contra la Iglesia por Pascua"

La historia se vuelve a repetir. Aunque con diverso motivo y con inspiraciones distintas, el objetivo es el mismo: oponerse a la Iglesia católica. Me refiero a la manifestación atea de la que ha dado cuenta el diario ABC. Si el año pasado dieron guerra con la idea de crear una "procesión atea", este año, los grupos de "ateos, anarquistas, radicales y antisistema", vuelven a la carga. En la presente edición abandonan en tono de "procesión" para hacer una "manifestación" con el lema "no más privilegios de mis impuestos. A las iglesias, cero".

Bajo mi punto de vista, estos que se llaman "ateos" tienen, en realidad, mucha fe en la Iglesia católica y en los sacros misterios del Triduo Pascual. O al menos saben intuir su importancia y aprovechar su fuerza. De hecho, la opinión pública solo sabe de ellos por estas fechas. Los pensamientos de estos muchachos solo salen a la luz pública cuando viene el Papa o cuando las calles se llenan de imágenes santas. Parece que necesitan la existencia de la Iglesia y de la fe católica para respaldar sus creencias. No sé ustedes, pero yo veo cierta incongruencia en sus exposiciones. 


Por eso se ha convertido en un ritual. Los mandamientos de la "iglesia laica" exigen también una serie de actos de culto y de piedad al menos una vez al año, por Pascua: comulgar con el radicalismo que se opone a que grupos de persona vivan su fe y sus creencias en medio de una sociedad que se dice democrática. Y si a eso añadimos la cuestión de los dineros -de los que ya hemos hablado en más de una ocasión- la polémica y la publicidad están garantizadas. Yo creo que estos señores no son ateos. Creen -y mucho- en la Iglesia. De hecho necesitan constantemente de ella. Si no existiera la Iglesia -con sus eventos y ritos, su acción social y cultural- nunca saldrían en los medios. Lo dicho. Los ateos, al menos los españoles, creen. 

domingo, 4 de marzo de 2012

Error IBI est

Algunos pensarán que les tengo manía porque critico mucho su modo de hacer periodismo. Pero no puedo no hacerlo. Su modo de presentar la información eclesial dista mucho de considerarse verdadero periodismo. Me refiero al diario Público. A pesar de que prescinden por falta de dinero de su edición impresa, están decididos a continuar su peculiar guerra antieclesial en internet. Esta semana, sobre el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) del que la Iglesia católica parece librarse cual privilegiada sin igual. 

Los señores de Público aseguran que en España la Iglesia está en una situación de privilegio y que el Estado debería plantearse pedirle el IBI al igual que ha hecho Mario Monti para la Iglesia italiana, pues, afirman, son casos homólogos. El problema es que se equivocan. La situación española dista mucho de parecerse a la italiana. Basta con dar un paseo por Roma. Son muchas las instituciones eclesiales que tienen organizado una especie de negocio: conventos de monjas ofrecen sus habitaciones a los turistas y peregrinos que llegan a la ciudad; otras instituciones tienen creadas verdaderas empresas editoras de libros y periódicos; algunas otras organizan viajes por la ciudad. Incluso he sabido que algunas parroquias son propietarias de cines comerciales. Me parece lógico que esas instituciones, a pesar de ser eclesiales, deban pagar un impuesto por los ingresos que generan. 

Pero nada similar ocurre en España. La Iglesia española no paga el IBI al igual que no lo hacen otras instituciones sin ánimo de lucro, ONGs, patronatos y otras instituciones de servicio social sin ganancia económica. La Iglesia no debe estar en situación de privilegio, pero tampoco exigirle algo que no se le pide a sus verdaderos homólogos españoles. Es decir, que puede pagar impuestos por algunos de sus servicios -uno o dos pequeños museos diocesanos- pero no como la pardilla de turno. Lo que se exija a la Iglesia deberá hacerse a los otros. Público ha demostrado una vez más su modo de manipular la verdad. El error está en su modo de informar. De ahí que haya decidido jugar hoy con una sentencia latina: "Error IBI est", el error está ahí.